Posicionamiento de la Sociedad Valenciana de Reumatología sobre los Algoritmos Terapéuticos de la AVS

La Junta Directiva de la Sociedad Valenciana de Reumatología (SVR), como representante de dicha Sociedad Científica y en base a las opiniones expresadas por numerosos asociados, ha resuelto desarrollar un posicionamiento particular respecto a la implementación de algoritmos terapéuticos por parte de la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana, a fin de que ésta conozca la opinión de los especialistas de Reumatología, como usuarios de sus sistemas de prescripción, y pueda tomar las decisiones más apropiadas para su perfeccionamiento.

Los aspectos más notorios con respecto a los algoritmos terapéuticos son:

  1. Los facultativos especialistas de Reumatología y la SVR comprendemos la necesidad y utilidad de la existencia de Guías Terapéuticas (GT) desde un punto de vista clínico, a fin de mejorar la calidad asistencial al tiempo que se racionaliza el gasto farmacéutico, evitando un uso inapropiado de recursos. De hecho, la mayoría de GT de Reumatología son elaboradas por sociedades científicas. Sin embargo, de acuerdo con el Código Deontológico Médico siempre debe primar el bien del paciente sobre los criterios económicos, y por tanto es deber del médico proporcionar al paciente los mejores tratamientos disponibles. Ello no impide contemplar los aspectos de coste-beneficio y por tanto, en el ámbito de la sanidad pública, es obligación del médico utilizar los tratamientos más eficaces con el menor coste posible.
  2. En el contexto de restricción económica actual, la Conselleria de Sanitat ha desarrollado e implementado un sistema de Algoritmos Terapéuticos[1] para diversos problemas de salud que se ha integrado de forma indisoluble en el sistema de prescripción informatizado (MPRE, sistema Abucasis) de uso general y obligatorio por todos los facultativos que realizan labores asistenciales para dicha Conselleria.
  3. El diseño de dichos algoritmos se ha realizado mediante un Comité de Expertos en el cual la representación de los facultativos implicados en su utilización ha sido absolutamente testimonial y fundamentalmente administrativa, sin una valoración clínica multidisciplinar suficiente para alcanzar un consenso real sobre el uso de las distintas opciones terapéuticas.
  4. Por otra parte, la valoración de la evidencia científica en la que se basan dichos algoritmos puede adolecer de sesgos derivados de la selección previa de opiniones negativas hacia algunos medicamentos así como la no consideración de las evidencias y estudios más recientes respecto a los tratamientos considerados en ellos.
  5. Un aspecto muy importante, que justifica la necesidad del presente posicionamiento, es que la implementación informática de los algoritmos clínicos se ha realizado de forma que en la práctica diaria se dificulta enormemente el acceso a determinados medicamentos, especialmente en los últimos niveles de los algoritmos, y por tanto tienen un diseño disuasorio y claramente obstructivo que limita de forma efectiva la libertad de prescripción del facultativo.
  6. La aplicación de estos algoritmos introduce una fuerte carga burocrática en el proceso de prescripción y distorsiona el proceso asistencial, con las siguientes consecuencias:
    1. Aumento en el tiempo necesario para las visitas médicas por parte de médicos generales y especialistas, sin una mejora en la asistencia clínica.
    2. Dificultad para la prescripción de medicamentos cuyo uso está vigente desde hace muchos años y que están aprobados por la Dirección General de Farmacia. Este último hecho implica que en su momento se aportó información relevante que demostró su efectividad clínica y su utilidad en la práctica diaria.
    3.  Cambios en la derivación de pacientes, habitualmente de atención primaria a especializada, con la única finalidad de realizar una prescripción que está dificultada por el sistema informático. Esto provoca sobrecargas asistenciales en las consultas de especialistas y molestias a los pacientes que deben ir a varias consultas para que se les recete lo que antes recibían de forma sencilla y directa.
    4. Confusión entre los pacientes al recibir información contradictoria por parte de atención primaria (medicamentos sin utilidad en patologías determinadas) y especializada (medicamentos útiles en determinados perfiles de pacientes y aprobados por el Ministerio de Sanidad).
  7. En cuanto a la utilidad práctica de los algoritmos, cabe recordar que es preciso ser muy cauteloso a la hora de evaluar los resultados, ya que éstos pueden tener múltiples derivaciones. ej: la disminución en consumo de un medicamento puede causar un aumento compensatorio de otros productos, incluso de mayor coste o menor seguridad, el efecto sobre ingresos hospitalarios, mayor ratio de prótesis realizadas en los años siguientes, etc.  De modo que un ahorro aparente puede en realidad traducirse en un mayor gasto en otras partidas.
  8. Finalmente, hay que recordar la variabilidad individual en la respuesta de los pacientes a los tratamientos. Así pues, no es correcto retirar un tratamiento o limitar su administración a un paciente que responde apropiadamente o que puede beneficiarse de él, basándose solamente en conceptos estadísticos obtenidos de ensayos clínicos. Cada paciente debe tratarse de forma individualizada y por tanto debe valorarse su propia respuesta a los fármacos utilizados. Tener en cuenta también que la gama de productos para cualquier patología es limitada y por tanto los clínicos demandan poder disponer de todo el arsenal terapéutico autorizado para cada patología.

En consecuencia, esta SVR manifiesta su oposición a los algoritmos terapéuticos tal como están implementados actualmente, y sugiere a la Conselleria de Sanitat que tome en consideración:

  1. Retirada de los algoritmos terapéuticos del sistema de prescripción informático de esta Conselleria, o al menos, modificación de la implementación actual, que es claramente obstructiva y provoca grandes dificultades para la libre prescripción del médico, por motivos evidentemente economicistas.
  2. En caso de reimplementación de los algoritmos, éstos deberían gozar de entrada de un consenso amplio por parte de los médicos que deben utilizarlos, y no basarse exclusivamente en criterios de expertos que en algunos casos no tienen labor asistencial directa y por tanto no sufren las penurias derivadas de las modificaciones de los sistemas de prescripción.
  3. Recordar finalmente que todos los medicamentos aprobados por la Dirección General de Farmacia y que estén actualmente financiados deben poderse prescribir de forma sencilla por los facultativos, basándose en el principio de Libertad de Prescripción, y evitando procedimientos obstructivos como los actuales.

NOTA: Este posicionamiento ha sido refrendado por los socios de SVR mediante una encuesta con votación online para su aprobación consensuada.

En Valencia,  Julio 2014

 

La Junta Directiva de la SVR

 

[1] http://www.san.gva.es/web/dgfps/algoritmos-terapeuticos