El dolor de Frida Kahlo

Accidente, 1926
Un año después de su accidente Frida  plasmaba sobre papel el proceso del accidente que tan decisivamente había cambiado su vida. El accidente causó a la artista graves fracturas en la columna y la cadera.

Pensando en la muerte, 1943
En Frida, la muerte es entendida como un camino o transición hacia una vida diferente.
La columna rota, 1944
Este cuadro transmite el dolor generalizado.

El venado herido, 1946
Frida se representa como un ciervo herido por once flechas.

Autorretrato con el Retrato del Dr. Farill, 1946
Fotografía de Frida Kahlo y el Dr. Farill

Árbol de la esperanza mantente firme, 1946
Con la frase que aparece en la banderilla, Frida Kahlo parece querer darse ánimos a sí misma. La frase procede de una de sus canciones favoritas.
Fotografía de Frida Kahlo y Diego Rivera hacia 1953

Bibliografia

Martínez-Lavín M, Amigo MC, Coindreau J, Canoso J, Fibromyalgia in Frida Kahlo's life and art. Arthritis Rheum. 2000 Mar;43(3):708-9.
Gamble JG. Frida Kahlo: her art ad her orthopedics. Pharos Alpha Omega Alpha Honor Med Soc. 2002 Summer;65(3):4-12.
Darbyshire P. Understanding the life of illness: learning through the art of Frida Kahlo. ANS Adv Nurs Sci. 1994 Sep;17(1):51-9.
Frida Kahlo. El Diario de Frida Kahlo, un íntimo autorretrato 
Rico, Araceli (1993). Frida Kahlo: fantasía de un cuerpo herido. Ed. Plaza & Valdés.
Kahlo, Isolda P. (2004). Frida íntima. Ediciones Dipon y Ediciones Gato Azul.
Tibol R. Frida Kahlo: una vida abierta. Mexico City: Universidad Nacional Autónoma de México; 1998.

La gran pintora mexicana sufrió de dolor generalizado crónico y fatiga extrema después de sobrevivir un terrible accidente de tráfico.

Desde muy temprana edad, la vida de Frida estuvo marcada por el sufrimiento físico y la enfermedad. El primero de estos infortunios consistió en una poliomielitis que contrajo en 1913, dando inicio a una serie de sucesivas enfermedades, lesiones diversas, accidentes y operaciones. Frida tuvo que guardar cama durante nueve meses y en esos meses su pierna derecha no se desarrolló bien, quedando muy delgada y su pie derecho se atrofió.

Pocos años más tarde, el 17 de septiembre de 1925, Frida sufrió un trágico accidente de tráfico que cambiaría el resto de su vida y su obra. El autobús que le llevaba de la escuela a casa fue embestido lateralmente por un tranvía. Frida sufrió múltiples heridas graves y los médicos no estaban seguros de que pudiera sobrevivir. Tuvo que mantener reposo y fue entonces cuando empezó a pintar. Después de lo que parecía una recuperación completa, Frida empezó a sufrir dolores en la columna vertebral y en el pie derecho, y se sentía siempre cansada y enferma.

La gran pintora mexicana sufrió de dolor generalizado crónico y fatiga extrema el resto de su vida. Sufrió también de cambios de humor, sentimientos de tristeza, depresión y ansiedad, ocasionados gran parte por una vida emocional junto al pintor Diego Rivera marcada por las infidelidades.

Para dar explicación a su estado se ofrecieron una gran variedad de diagnósticos. Enfermedades como la tuberculosis o la sífilis, fueron barajadas. La sometieron a múltiples pruebas y tratamientos durante largos períodos, tanto en México como en Estados Unidos, sin mejoría alguna. En 1920 la fibromialgia era desconocida por la Medicina pero, una nueva visión del expediente clínico de Kahlo, incluida en la revista Arthritis & Rheumatism (Vol. 43, nº3), del año 2000 y realizada por los reumatólogos: Manuel Martínez-Lavin, Mary Carmen Amigo, Javier Coindreau y Juan Canoso, sugiere que, la verdadera causa del padecimiento crónico de Frida fue una fibromialgia postraumática. Explican que Frida tenía síntomas claros de lo que ahora se conoce bien como fibromialgia, una forma de reumatismo de los tejidos blandos que causa fatiga, dolor y rigidez periarticular en músculos y huesos, desórdenes del sueño, así como presencia de puntos sensibles en zonas bien definidas anatómicamente.

“To explain Frida’s chronic illness, we offer an alternative diagnosis. Our opinion is that she suffered posttraumatic fibromyalgia. This prevalent syndrome is characterized by persistent widespread pain, chronic fatigue, sleep disorders, and vegetative symptoms, and by the presence of tender points in well-defined anatomic areas. The concept of fibromyalgia as a clinical entity as we know it today was probably unknown to most physicians of the early twentieth century. Our diagnosis explains her chronic, severe, widespread pain accompanied by profound fatigue. It also explains the lack of response to diverse forms of treatment. The onset of fibromyalgia after physical trauma is well-recognized”.

Los especialistas que han analizaron su caso clínico indicaron que la paciente manifestaba hipersensibilidad e intensos dolores generalizados en 11 (o más) de las 18 zonas específicas de puntos hipersensibles para el diagnóstico de este padecimiento: occipucio bilateral, cervical baja bilateral, trapecio bilateral, supraespinoso bilateral, segunda costilla, epicóndilo lateral, glúteos, trocánter mayor y rodillas.

A lo largo de su vida, Frida fue objeto y sujeto en su pintura. Sus autorretratos son el testimonio de la realidad de su dolor, de su angustia vital, y su sufrimiento reflejados con las connotaciones dramáticas que con frecuencia exhiben los pacientes con Fibromialgia para describir su padecimiento.
Es precisamente, en uno de los más autoretratos más desgarradores, El venado herido (1946), donde Frida marca con once flechas sus puntos de dolor, la mayoría de ellos definidos años más tarde como los puntos álgidos de la Fibromialgia. Frida Kahlo creía que una operación de columna en Nueva York la liberaría de su dolor. Pero, a su vuelta a México sufría todavía intensos dolores corporales y, además, profundas depresiones.
En La columna rota de 1944, la artista se pinta sola, llorando en una vasta llanura bajo un cielo tormentoso reflejando su soledad y angustia frente a su dolor físico y emocional. Cuando Frida pintó este autorretrato, su salud se había deteriorado hasta el punto de tener que llevar un corsé de acero para sujetar su columna vertebral durante cinco meses. Lo describió como un castigo.
Las correas del corsé parecen ser lo único que aguanta el cuerpo roto de la artista en una pieza y erecto. Una columna jónica, rota en varias partes, representa su columna dañada. La dramática abertura en su cuerpo y las fisuras del seco paisaje se convierten en símbolos del dolor y la soledad de la artista. Este sentimiento se ve acentuado por el poderoso símbolo de los clavos atravesando su cara y cuerpo.

En 1950 fue enviada al hospital ABC de Ciudad de México. A causa de insuficiencia circulatoria en la pierna derecha, cuatro dedos tuvieron que ser amputados. Por encima, tenía cada vez más problemas con la columna. Después de una segunda operación, padeció una infección, que hacía inviable una nueva intervención en la columna. No fue hasta después de la sexta operación (de un total de siete) que la pintora volvía a estar en condiciones de pintar. Realizó el Autorretrato con el retrato del Dr. Farill, una dedicatoria al cirujano que había llevado a efecto las intervenciones y la tuviera a su cargo durante la estancia en el hospital ABC.

«He estado enferma un año: 1950-1951. Siete operaciones en la columna vertebral», escribía en su diario, «el doctor Farill me salvó. Me volvió a dar alegría de vivir. Todavía estoy en la silla de ruedas y no sé si pronto volveré a andar. Tengo el corsé de yeso que a pesar de ser una lata pavorosa, me ayuda a sentirme mejor de la espina. No tengo dolores. Solamente un cansancio… y como es natural muchas veces desesperación. Una desesperación que ninguna palabra puede describir. Sin embargo tengo ganas de vivir. Ya comencé a pintar el cuadrito que voy a regalarle al doctor Farill y que estoy haciendo con todo cariño para él.»

Frida Kahlo supo enfrentar como nadie el dolor con actividad e incesante inquietud por sentir la vida y por sentirse viva. Durante sus últimos años vistió 25 corsés y fue ingresada varias veces en el hospital, también viajó con exposiciones de sus obras a París, San Francisco y Nueva York, se relacionó intensamente con personalidades de la época tales como León Trotsky, fue profesora en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura y mantuvo  una gran actividad política.

En 1953, los dolores de la pierna derecha habían llegado a hacerse insoportables y su pierna derecha le fue amputada. La artista pasó los dos últimos años de su vida sin salir de la cama.
Pese a todo, cuando en la primavera de ese mismo año la Galería de Arte Contemporáneo de México D.F le dedicó una exposición monográfica, todos los asistentes quedaron asombrados cuando vieron llegar a la artista siendo transportada en una cama. Así asistió Frida Kahlo a la que fue su última exposición, celebrando y riendo. Pocos meses antes de su muerte, en julio de 1954, dio la última pincelada a su obra titulada Viva la Vida.

Pilar Trénor
Valencia, 27 de noviembre de 2012