Entender la fibromialgia es clave para mejorar los síntomas de la enfermedad

Para superar esta enfermedad, que padece entre el 2% y el 6% de la población valenciana (un 90% mujeres), la SVR hace hincapié en la importancia de que el paciente comprenda su patología como factor clave para mejorar su estado de salud. El desconocimiento genera muchos problemas, aunque se trate de una enfermedad crónica de la que puede haber mejoría, pero que nunca llega a curarse del todo.

La fibromialgia se caracteriza por dolor crónico generalizado en todo el cuerpo (existe una clara hipersensibilidad al dolor), y que viene acompañada de múltiples síntomas, sobre todo fatiga, alteraciones del sueño (sueño no reparador) y ansiedad, pero también innumerables datos “no justificables” que deterioran su calidad de vida provocando una considerable sensación de sufrimiento.

La SVR advierte que hasta la fecha la fibromialgia no dispone de un tratamiento efectivo, por lo que es fundamental explicar al paciente su proceso y que el paciente la afronte y entienda cada vez mejor. El ejercicio y apoyo psicológico y del entorno, son fundamentales para esa mejoría.

Aunque su causa sigue siendo desconocida existe, por un lado, cierta agregación familiar, que sugiere una base genética. Por otro lado, la sintomatología puede aparecer de forma brusca tras episodios de estrés (accidentes, infecciones, problemas familiares, etc.), en determinadas personas cuyos organismos están más “predispuestos” a que se desencadenen los síntomas de la enfermedad.

El dolor se agudiza con situaciones físicas, pero también emocionales. La fatiga va aumentando hasta hacerse prácticamente diaria y sin mejorar en ningún momento, siendo el cuadro semejante al “síndrome de fatiga crónica”. El sueño “no reparador” llega a imposibilitar la vida del enfermo. Unido a estos, existen innumerables síntomas: hormigueos, cefalea, mareos, ruidos de oídos, molestias abdominales y urinarias, pérdida de memoria…En muchas ocasiones, se asocia con alteraciones psicológicas importantes como la depresión o la ansiedad.

El enfermo debe establecer tres pilares fundamentales para convivir con esta patología. En primer lugar, realizar ejercicio físico, especialmente ejercicio aeróbico. En segundo lugar, es fundamental mejorar los aspectos psicológicos, sociales y laborales, resolver los conflictos vitales que le están provocando un estrés importante. En este sentido, la comunicación y la buena relación con su médico pueden ser de gran utilidad. Y en tercer lugar, la medicación. Sin embargo, aunque es una ayuda, la fibromialgia es mucho más compleja y nunca se debe confiar exclusivamente en la medicación para poder superarla.