Continuemos plantando cara a la COVID-19

Continuemos plantando cara a la COVID-19Continuamos plantando cara al SARS-Cov-2, decididos a combatir este virus que ha tensionado al límite nuestro sistema sanitario y que ha traído consigo la lamentable y trágica pérdida de más de 52.000 vidas humanas. Una cifra que seguirá engrosando si la sociedad no actúa con la responsabilidad que el momento histórico que vivimos requiere. Como profesional médico que soy no me canso de pedir prudencia, de ser cautos y conservadores en nuestras interacciones sociales.

La evolución de esta pandemia depende, y mucho, de cómo nos comportemos y de que seamos responsables para protegernos a nosotros mismos y consecuentemente a nuestros allegados. Ahora además de nuestra responsabilidad y nuestra capacidad de actuar como individuos contamos con una potente, segura y eficiente arma: la vacuna contra la COVID-19. Un instrumento que nos va a ayudar a combatir esta pandemia que tan duramente ha azotado y golpeado a nuestra sociedad.

La vacuna contra la COVID-19 nos va a acercar a esa inmunización de rebaño que tanto esperamos conseguir para volver a la ansiada normalidad, una normalidad que debemos ser plenamente conscientes de que aun tardaremos muchos meses en alcanzar. Con el inicio de la campaña de vacunación en España, y también en el resto de países europeos, hemos dado un importante paso en esta batalla que empezamos a librar con el virus hace prácticamente casi un año.

Aun siendo un paso decisivo en la estrategia para vencer al virus, no será suficiente hasta que la población cree la inmunidad necesaria frente al SARS-Cov-2. Como presidente de la Sociedad Valenciana de Reumatología debo incidir, recalcar, que los pacientes con enfermedades reumáticas se deben vacunar al igual que el resto de la población. Solo en algunos casos excepcionales puede estar contraindicado, pero será el reumatólogo y reumatóloga el que deberá valorar su posible aplicación o no con el fin de obtener el máximo beneficio en el bienestar del paciente.

En los pacientes que reciben terapia biológica la vacuna supone un instrumento de seguridad, de ahí que sea recomendable favorecer que los pacientes con enfermedades autoinmunes sistémicas (EAS) que reciben tratamiento para este tipo de patologías se vacunen. La administración de esta nueva vacuna, como pasa con el resto de vacunas existentes, debe ser aplicada contando con la prescripción de un médico especializado en reumatología que conozca el historial del paciente y pueda realizar el debido seguimiento de cada caso.

Frente a las proclamas vertidas por los movimientos antivacunas hay que ser claros y contundentes. Las vacunas contra la COVID-19 son seguras y eficientes. La aprobación de su uso ha sido supervisada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y en nuestro país por la Agencia Española del Medicamente y Producto Sanitario (AEMPS), ambos organismos controlan la seguridad de las vacunas suministradas por los distintos laboratorios. Confiemos, por tanto, en la ciencia, y desoigamos los cantos de sirena que tratan de distorsionar el avance de la ciencia.

La campaña de vacunación que empezó el 27 de diciembre en la Comunidad Valenciana ha permitido administrar más de 57.000 dosis hasta el momento, entre los colectivos más vulnerables como el geriátrico y los más expuestos, como el sanitario. Pero este desafío aún no ha acabado, aún queda mucha población por vacunar. El ritmo de vacunación debe continuar constante para lograr una inmunidad poblacional efectiva frente a la COVID-19. Mientras alcanzamos este objetivo, sigamos cumpliendo con las medidas de protección para evitar que lleguen nuevas olas que sumerjan aún más a nuestra sociedad.

Francisco Navarro Blasco,
Presidente de la Sociedad Valenciana de Reumatología